Mi amado Marius,
Emprendí viaje a Alejandría, a encontrar respuestas al obsequio que me dejaste al partir. Y a pesar que aun no encuentro sosiego a tu ausencia, mis ansias de conocimiento me mueven hasta el Círculo de Antares.
Me acompañan mis sirvientes, humanos de gran valor intelectual.
Ilario que ha estado conmigo desde mi despertar, tan hermoso cuando lo adquirí, sabio se ha vuelto con los años, años multiplicados por el poder de la sangre… tengo planes para él.
Plinio, mi joven Plinio, con todas las debilidades de un humano, alivia mis noches con su juventud y con versos de “El arte de amar”, de Ovidio.
Ambos se dedican a cuidarme de día, abastecen mi modesta colección de libros, copian y traducen para mí.
Quiera la diosa Isis que el viaje tenga buen termino.
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